El YUNQUE y el PRI

Lamentable es lo sucedido hace algunos días en la arena política nacional, la incorporación del Líder Nacional del Yunque en la campaña del candidato EPN, esto es tanto como decir que hoy "trabajan juntos y de la mano los Masones y los Yunquistas" o que " Judíos y nazis son aliados" o en España se juntaran PSOE y conservadores, por favor, congruencia, corrientes que evidencia unas contradicciones radicales tanto ideológicas, de visión y de acciones, que pensaran todos aquellos priistas que durante tantos años han luchado en contra de esos Yunquistas de los cuales las cúpulas del PRI hoy ven como sus aliados. No peco de inocente ni mucho menos, entiendo que "en campaña hay que barrer pa dentro y una vez que se gane hay que barrer pa fuera", pero hay situaciones que rayan en lo ofensivo para quienes militan ideológicamente en ese partido y ridículo que se pueda gobernar con una de las corrientes más radicales y lastimosas que ha tenido que cargar México durante tantos años, es desastroso para el PRI que en este momento que está cercano a recuperar la Presidencia de la Republica y por consiguiente enderezar en México la política social mediante postulados de centro izquierda que según advierte el PRI tiene, haya decidido en este momento aliarse no a un rival electoral sino a un enemigo ideológico siendo eso lo que representa el señor Manuel Espino Barrientos, donde quedan los pocos o los muchos priistas que tienen hoy una ideología o un corazón de centro izquierda y que no les motiva participar de la mano con aquellos que radicalmente pretenden destrozarlos, los radicales de derecha, los ultra-católicos, los seres vivos que motivaron en Puebla muertes en el Carolino, que hoy representan absurdos como el ingreso de la religión en las escuelas públicas, que van a decidir todos aquellos priistas que ven la entrada a casa del enemigo público número uno EL YUNQUE encarnado en Manuel Espino, esto señores míos no suma, esto resta y resta muchos pero muchos votos de aquellos priistas que ideológicamente pertenecen a ese partido, esperemos que el líder real EPN enderece el camino y le dé un retroceso a esa alianza bizarra con el Yunque, pues muchos priistas están viendo en AMLO la verdadera opción del cambio.
Ahora bien, ustedes dirán porque afirmo lo anterior, bueno pues mucha gente con la que he platicado en nuestro actuar ciudadano en nuestro movimiento Voz Ciudadana y que tenían algunos sus simpatías por EPN, lo era porque su sentir no es estar a favor de algún partido político sino su crecimiento y experiencia motivo a ser muchos de ellos ANTI-PAN, viendo a EPN como el candidato que quitaría al PAN del gobierno y ayudaría a que en la ciudad de Puebla expulsaran al PAN, sin embargo con esta alianza bizarra de EPN-YUNQUE, muchos poblanos hoy más que ver que el PAN RADICAL de Eduardo Rivera por ejemplo se va a ir, al momento que se vaya Felipe Calderón, será al contrario con la llegada de Manuel Espino, razón por la cual muchos priistas militantes o simpatizantes con la incorporación del YUNQUE al PRI, han motivado que vean en AMLO la opción del cambio verdadero, pues advierten que el cambio que ellos buscan es un cambio no de partido, sino UN CAMBIO DE IDEOLOGIA, lo cual solo lo ven con AMLO.
En fin, están a menos de un mes los partidos políticos para enderezar las cosas en favor de México e incluso en favor de sus propios partidos, esperemos que por lo menos en lo que corresponde al PRI, se den oportunidad de ver este video de Manuel Espino, hablando de EPN y que desde adentro exijan la expulsión inmediata del YUNQUE en el PRI, antes que como el cáncer contamine y finalmente mate al PRI desde adentro http://www.youtube.com/watch?v=IEy5eLZkAsU&feature=player_embedded#!
Para aquellos que tienen interés en saber que es el Yunque aquí les dejo una relatoría muy buena de lo que es ese lamentable cáncer de la política mexicana teniendo como autor a Álvaro Delgado Revista Proceso
"Ni mito ni mote: El Yunque es una realidad y una fuerza que amenaza con reabrir abruptamente el expediente de violencia y difamación que ha caracterizado a esta organización secreta durante más de medio siglo de vigencia en México, justo cuando debería robustecerse el respeto a la pluralidad.
El estupor que produjo en amplios sectores de la sociedad el triunfo de Manuel Espino como presidente del PAN, entre ellos muchos de los propios panistas, debe concitar un inaplazable debate sobre esta organización que usa las reglas de la democracia como coartada y que en realidad conspira contra ella.
Por eso hablar de la Organización Nacional del Yunque --que ya es propietario de siglas y estructura del PAN-- no es un asunto que incumbe sólo a los militantes de ese partido y a sus simpatizantes entre el electorado mexicano. Es un tema que atañe a toda la sociedad, porque los secreteros, por una parte, se niegan a sujetarse al escrutinio público en sus propósitos verdaderos y, por la otra, poseen la justificación ideológica para cometer acciones criminales.
Esto no es una exageración: del mismo modo que, el sábado 5, operó uno de los principios de El Yunque --la primordialidad-- para que los militantes de esa organización que forman parte del Consejo Nacional emitieran su voto por Espino, junto con los despistados, pragmáticos y rencorosos, están vigentes los objetivos de “combatir con los medios a su alcance a las fuerzas de la Revolución (a las obras de Satanás). Sin tregua”.
Y las “obras de Satanás” son todas las que, a juicio de los jefes de la Organización Nacional del Yunque, no se inscriben en el objetivo que quiere para México: instaurar el reino de Dios mediante la conquista y retención del poder “para evangelizar las estructuras y las instituciones” del Estado mexicano, que por historia, Constitución y leyes, es laico.
¿Cómo se obtiene o retiene el poder? Como sea, por las buenas y por las malas, confrontando y liquidando a quienes simplemente no piensan como ellos --¿ideas?, ninguna--, que se asumen como redentores de pecadores para lograr cumplir con su “misión”, encomendada en beneficio de la “Obra”.
El militante del Yunque, establecen sus documentos, “quiere y ama a nuestra obra por su misión, por el bien enorme que le ha hecho a nuestra patria, por ser un instrumento de salvación y un vehículo de triunfo, porque siendo una obra para santos, Dios ha escogido pecadores”.
Manuel Espino, como todos los militantes del Yunque, es un “predestinado” de Dios para ejercer su vocación política y lograr la santificación. “A nosotros nos llamó Dios a la política”, dicen los militantes de esta organización, que efectivamente, con descaro, han arrebatado el PAN a quienes todavía creen que son viables los principios fundacionales de ese partido y que apenas se están dando cuenta que ya no les pertenece.
La diputada federal Tatiana Clouthier quiere renunciar porque, además de la llegada de Espino a la presidencia del CEN, el PAN se parece cada vez más al PRI, pero no ignora que su padre, Manuel Clouthier, tuvo como principal consejero e ideólogo en la campaña presidencial de 1988 a Luis Felipe Bravo Mena, quien se convirtió en el primer presidente del Yunque en ese partido.
Felipe Calderón, quien derrotado implora equidad para la candidatura presidencial, jamás leyó los libros de su padre que advertían del envilecimiento del PAN por la organización secreta, que lo hizo presentar su renuncia. Luis H. Alvarez no puede dejar de decir todo lo que sabe de Espino desde que conoció sus acciones a principios de los ochenta, sólo porque lo apoyó de manera interesada.
Santiago Creel, por su parte, es otro que cree equívocamente que liquidando a Carlos Medina --otro que se tragó las notas de los jilgueros yunquistas, como Alberto Cárdenas y Francisco Barrio-- llegará a la Presidencia, pero ahora más que nunca tiene el deber político y moral, como secretario de Gobernación y aspirante a dirigir el país, de emitir una posición al respecto.
Creel está a tiempo, antes que sea depuesto por Marta Sahagún y los juramentados, de concretar su mejor logro como político deslindándose de la Organización Nacional del Yunque, que lo rodea, y ejercer demostrar si es verdadera, y no discursiva, su convicción juarista.
Hasta ahora nada han dicho o escrito los auténticos panistas de jerarquía --de Vicente Fox no puede esperarse nada, autista salvo por su reyerta con Andrés Manuel López Obrador--, ni seguramente lo harán pronto, por conveniencia, ignorancia o falta de convicción democrática.
No reconocerán que con la maniobra de elegir a Espino, y con él a la mayoría del Comité Ejecutivo Nacional, se consolida en el PAN la visión más autoritaria y excluyente en nombre de la democracia y la pluralidad interna, que sin duda representa el fin de ese partido como opción democrática de derecha liberal.
Pasará mucho tiempo, ya muy tarde, para que los auténticos panistas comiencen a lamentarse, ya arrepentidos, de su pobre visión o franca ceguera ante El Yunque, pero para entonces el PAN no existirá.
El Yunque ya tiene controlado totalmente al PAN, al que penetró mediante muchísimos membretes, desaparecidos y vigentes: Frente Universitario Anticomunista (FUA), Movimiento Universitario de Renovadora Orientación (MURO), Desarrollo Humano Integral y Acción Ciudadana (DHIAC), Asociación Nacional Cívica Femenina (Ancifem), Comité Nacional Provida (Provida), Unión Nacional de Padres de Familia (UNPF), Coordinadora Ciudadana, Boy Scouts, muchos de los cuales ahora se agrupan en una cosa llamada “Sociedad en Movimiento” patrocinada por Coparmex.
Pero si los verdaderos militantes del PAN no asumen definiciones, la sociedad debe saber y actuar para evitar que la nación entre en un tobogán de confrontación más allá de las acaloradas diatribas vigentes y se imponga la visión de los “elegidos de Dios”, que no admiten dudas sobre su misión que, insisto, conspira contra la democracia.
Y así como Espino está siendo sujeto al escrutinio por su intolerancia cotidiana --la política del garrote--, no debe perderse de vista que los militantes del Yunque que lo acompañan en el Consejo Nacional, el CEN y la Comisión de Orden, son capaces de mentir en el nombre de Dios y capaces de usar también a Dios como alcahuete para sus fechorías.
Pues sí: Las brujas no existen. Pero de que vuelan, vuelan.

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